La delegación valenciana participa en la jornada de trabajo de hoy del Congreso Nacional de Laicos

El profesor Agustin Domingo Moratalla aporta claves para salir de la «globalización de la indiferencia»

ARCHIDIOCESIS DE VALENCIA, 15 FEB.- La delegación diocesana Valencia participa hoy en la jornada de trabajo del Congreso Nacional de Laicos que se celebra desde ayer y hasta este domingo en el Pabellón  de Cristal de la Casa de Campos de Madrid.

La diócesis de Valencia toma parte en este congreso a través de la participación de 42 representantes, coordinados por la Vicaría para el Laicado y la Acción Caritativa y Social del Arzobispado, y con la presencia de su responsable, el obispo auxiliar de Valencia monseñor Arturo Ros.

La jornada de hoy, sábado 15 de febrero, ha comenzado por la Eucaristía, presidida por el secretario general de la CEE, Mons. Luis Argüello, y ha estado concelebrada por los obispos y sacerdotes llegados de toda España que participan en el Congreso.

Tras la misa, y a lo largo del día, la delegación valenciana ha participado en los itinerarios establecidos en el congreso. Se trata de “caminos” que recorren los congresistas para profundizar en cuatro claves que permiten concretar la vocación y misión de los fieles laicos: primer anuncio, acompañamiento, procesos formativos y presencia en la vida pública. Se inician con una breve ponencia para enmarcar cada uno de ellos. 

Precisamente, en el primero de los itinerarios, el profesor de Ética y Filosfia Política, el valenciano Agustín Domingo Moratalla, ha hecho un llamamiento a los laicos a salir de la «globalización de la indiferencia». Según ha indicado, «la secularización y los procesos de modernización son un reto para promover una ciudadanía activa y significativa». Ante esta realidad, los cristianos «somos actores y autores sociales responsables y no sólo ciudadanos críticos que están a la defensiva». Por el contrario, «debemos ser capaces de tener iniciativas, poner en marcha procesos y promover una cultura de la responsabilidad solidaria en todos los niveles de la vida asociativa. Esto exige trabajar para promover una ética renovada donde los valores se encarnen en todas dimensiones de la vida social como ámbito público y pre-político». 

De esta manera, el profesor Domingo Moratalla ha propuesto que «ante la tentación de privatización o minusvaloración de las convicciones católicas en el ámbito de las responsabilidades cívicas, ha llegado el momento de legitimar nuestra voz sin complejos no sólo en el mundo de la vida en general (cultura), sino en las instituciones de la vida pública (sociedad civil) y la vida política (estado)»

A lo largo de todo de la jornada, se sucederán testimonios y experiencias que concluirán con una puesta en común de todos los participantes en pequeños grupos de reflexión.
Todo ello permitirá ofrecer una visión de la respuesta que se está dando por parte de realidades de la Iglesia española en diócesis, parroquias, asociaciones y movimientos a las necesidades detectadas con cada una de esas líneas temáticas.
La jornada se cerrará con música, con las actuaciones de Grilex, Hakuna, Olga Martínez, Gaby Soñer, Chito Morales (Brotes de Olivo y Fermín Negre (IXCIS), Bombaii, Amanecer, María Vasán, Sara y Mingos, Toño Casado, Unai Quirós, Jesús Cabello y Mabelé, cuya canción “Misión” se ha convertido en el himno del congreso de laicos.

Inauguración 

El Congreso Nacional de Laicos ‘Pueblo de Dios en salida’ arrancó este pasado viernes con la presencia del cardenal arzobispo, Antonio Cañizares, que arropó  a los 42 congresistas valencianos que participan en él. A su llegada al Pabellón  de Cristal, el Arzobispo animó a la delegación valenciana a vivir con alegría esta experiencia eclesial. Así  también lo hicieron los obispos auxiliares de Valencia monseñores Arturo Ros, Esteban Escudero y Javier Salinas, además responsable de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar de la Conferencia Episcopal Española (CEE) también presentes en el congreso.

La sesión inaugural, presentada por la periodista María Ángeles Fernández, contó con la participación de Mons. Bernardito Auza, Nuncio del Papa en España, quien saludó a los congregados y leyó el saludo que el Santo Padre ha escrito a los congresistas. 

En nombre de la Conferencia Episcopal Española, intervino su presidente, cardenal Ricardo Blázquez Pérez, quien expresó su afecto a todos los presentes y agradeció el trabajo  de la C.E. de Apostolado Seglar, movimientos, asociaciones, delegados diocesanos y todos los participantes en el acto.

Seguidamente Isaac Martín, laico y miembro de la Comisión Ejecutiva del congreso agradeció a los sacerdotes y obispos de toda España sus aportaciones en este Congreso, que según sus palabras, “han sido clave para llegar a buen puerto y generar un contenido sinodal y potente en la Iglesia”. 

Desde el Dicasterio para los Laicos, Familia y Vida el cardenal Kevin Farrell, agradeció la invitación  de formar parte de este congreso asegurando que “me alegro por la iniciativa de la CEE de organizar estos días de encuentro y de reflexión que no se quieren limitar, sino que quiere iniciar un proceso de sensibilización y de formación para ayudar a todos los fieles bautizados”.

La ponencia inaugural fue realizada por José Luis Restan, director editorial de COPE que resaltó que “las familias, donde reside gran parte del laicado, necesitan nuestra máxima protección. La formación en este punto debe ser una prioridad”. De igual manera recordó que “el cristianismo creció en gran medida gracias al compromiso de los primeros laicos. Fueron testigos de Jesús y no tuvieron miedo de ser misioneros en medio de sus sociedades secularizadas como es la nuestra. Imitémoslos”.
La jornada del viernes finalizó con una vigilia de oración que incluyó la adoración al Santísimo así como testimonios de laicos comprometidos en diferentes ámbitos de la sociedad.

Mensaje íntegro del Santo Padre Francisco

Al Eminentísimo
Cardenal Ricardo Blázquez Pérez
Presidente de la Conferencia Episcopal Española

Querido hermano:
Me dirijo a usted, como también al querido Cardenal Carlos Osoro Sierra, Arzobispo de Madrid, y a todos los hermanos obispos, sacerdotes, religiosos y, de manera particular, a los fieles laicos, con ocasión del Congreso Nacional que celebran con el tema: «Pueblo de Dios en salida».

Para llegar a esta celebración han recorrido un largo camino de preparación, y esto es hermoso, caminar juntos, hacer “sínodo”, compartiendo ideas y experiencias desde las distintas realidades en las que están presentes, para enriquecerse y hacer crecer la comunidad en la que uno vive.

Es significativo que inicien este Congreso en el día que la Iglesia hace memoria de los santos Cirilo y Metodio, patronos de Europa. Ellos impulsaron una gran evangelización en este continente, llevando el mensaje del Evangelio a quienes no lo conocían, haciéndolo c del omprensible y cercano a las gentes de su tiempo, con un lenguaje y formas nuevas. Con su ingenio y su testimonio, fueron capaces de llevar la luz y la alegría del Evangelio a un mundo complejo y hostil. El fruto fue ver cómo muchos creían y adherían a la fe, formando una comunidad; una porción del Pueblo de Dios comenzó a caminar en esa amplia región del continente, y lo sigue haciendo todavía hoy bajo el amparo de esos dos hermanos evangelizadores.

Esto nos enseña —como afirma el lema del Congreso— que somos Pueblo de Dios, invitados a vivir la fe, no de forma individual ni aislada, sino en la comunidad, como pueblo amado y querido por Dios. Le pertenecemos, y esto implica no sólo haber sido incorporados a Él por medio del bautismo, sino vivir en coherencia con ese don recibido. Para ello es fundamental tomar conciencia de que formamos parte de una comunidad cristiana. No somos una agrupación más, ni una ONG, sino la familia de Dios convocada en torno a un mismo Señor. Recordar esto nos lleva a profundizar cada día nuestra fe: un don que se vive en la acción litúrgica, en la oración común de toda la Iglesia y que debe ser anunciado. Es el pueblo convocado por Dios, que camina sintiendo el impulso del Espíritu, que lo renueva y le hace volver a Él, una y otra vez, para sentirnos cosa suya.

Y este Pueblo de Dios en salida vive en una historia concreta, que nadie ha elegido, sino que le viene dada, como una página en blanco donde escribir. Está llamado a dejar atrás sus comodidades y dar el paso hacia el otro, intentando dar razón de la esperanza (cf. 1 P 3,15), no con respuestas prefabricadas, sino encarnadas y contextualizadas para hacer comprensible y asequible la Verdad que como cristianos nos mueve y nos hace felices.

Para ello, se necesita esa libertad interior capaz de dejarse tocar por la realidad de nuestro tiempo y tener la valentía de salir a su encuentro. El mandato misionero es siempre actual y vuelve a nosotros con la fuerza de siempre, para hacer resonar la voz siempre nueva del Evangelio en este mundo en el que vivimos, particularmente en esta vieja Europa, en la que la Buena Noticia se ve sofocada por tantas voces de muerte y desesperación.

La Palabra viva de Dios necesita ser predicada con pasión y alegría a través del testimonio cristiano para poder derrumbar hasta los muros más altos que aíslan y excluyen. Es la hora de ustedes, de hombres y mujeres comprometidos en el mundo de la cultura, de la política, de la industria… que con su modo de vivir sean capaces de llevar la novedad y la alegría del Evangelio allá donde estén. Los animo a que vivan su propia vocación inmersos en el mundo, escuchando, con Dios y con la Iglesia, los latidos de sus contemporáneos, del pueblo. Y les pido, por favor, que eviten a toda costa las “tentaciones” del laico dentro de la Iglesia, que pueden ser: el clericalismo, que es una plaga y los encierra en la sacristía, como también la competitividad y el carrerismo eclesial, la rigidez y la negatividad…, que asfixian lo específico de su llamada a la santidad en el mundo actual.

Por lo tanto, no tengan miedo de patear las calles, de entrar en cada rincón de la sociedad, de llegar hasta los límites de la ciudad, de tocar las heridas de nuestra gente… esta es la Iglesia de Dios, que se arremanga para salir al encuentro del otro, sin juzgarlo, sin condenarlo, sino tendiéndole la mano, para sostenerlo, animarlo o, simplemente, para acompañarlo en su vida. Que el mandato del Señor resuene siempre en ustedes: «Vayan y prediquen el Evangelio» (Mt 28,19).

Los animo en su tarea y compromiso, y ruego al Señor que este Congreso pueda dar frutos abundantes.

Y, por favor, les pido que recen por mí.

Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide.
Fraternalmente,

FRANCISCO

Roma, junto a San Juan de Letrán, 14 de febrero de 2020.
Fiesta de los santos Cirilo y Metodio, Patronos de Europa.

(Fotos: Belén Nava)

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