Mons. Arturo Ros nos anima a participar del Encuentro

Hace cincuenta días que celebrábamos alegres la Pascua. Ahora, en Pentecostés, volvemos a revivirla, también alegres, recibiendo el Espíritu del Señor. El don de Dios se manifiesta, desde la Resurrección de Jesús, en cada persona y en cada acontecimiento de nuestras existencias. Es el Espíritu transformador que irrumpe en nuestras vidas. Nos suscita susurros de novedad, de sorpresa y de admiración. La realidad de su presencia, visible en las situaciones de las personas que nos rodean, sagradas por ellas mismas, nos hará contemplar y construir un mundo nuevo, ese mundo posible en el que creemos los discípulos de Jesucristo.

D. Antonio y D. Arturo en el stand Pastoral Familiar del Encuentro del 18 de mayo del 2018

Con este ánimo estamos convocados al II Encuentro Diocesano de Laicos de nuestra querida Archidiócesis de Valencia el próximo sábado 8 de junio. ¿Qué buscáis?, preguntaba el Señor a los que le seguían, ¿qué buscáis? nos sigue preguntando a nosotros. Como nos dice el Papa Francisco en la Exhortación Apostólica Christus Vivit: “Él está en ti, Él está contigo y nunca se va. Por más que te alejes, allí está el Resucitado, llamándote y esperándote para volver a empezar. Cuando te sientas avejentado por la tristeza, los rencores, los miedos, las dudas o los fracasos, Él estará allí para devolverte la fuerza y la esperanza” (CV 2).

El Consejo Diocesano de Laicos en estrecha colaboración con algunas Delegaciones Diocesanas, con el Foro de Laicos, con Cáritas y con otras instituciones ha preparado este Encuentro al que os invito a que participéis y que lo disfrutéis. Necesitamos mostrar la grandeza y la belleza de nuestra Iglesia que camina gozosa por estas tierras siguiendo con fidelidad las huellas del Maestro y que espera con gozo la efusión del Espíritu Santo… “Donde están el Padre y Jesucristo, también está el Espíritu Santo. Es Él quien está detrás, es Él quien prepara y abre los corazones para que reciban ese anuncio, es Él quien mantiene viva esa experiencia de salvación, es Él quien te ayudará a crecer con esa alegría si lo dejas actuar. El Espíritu Santo llena el corazón de Cristo resucitado y desde allí se derrama en tu vida como un manantial. Y cuando lo recibes, el Espíritu Santo te hace entrar cada vez más en el corazón de Cristo para que te llenes siempre más de su amor, de su luz y de su fuerza” (Chistus Vivit, 130)

Muchas felicidades y muchas gracias a todos.

Con mi bendición y afecto.

Arturo Ros Murgadas

Obispo Auxiliar de Valencia

Marcar el enlace permanente.

Comentarios cerrados.